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Zoe Deol
Revisado médicamente por Zoe Deol, MD, FACS, DABVLM, el 22 de noviembre de 2025
Cuando Joshua entró en Center for Vein Restoration (CVR) a principios de este año, se apoyaba en un bastón y en una pura determinación para mantenerse en movimiento. Con apenas 39 años, se enfrentaba a dos grandes obstáculos: un dolor severo en la rodilla que requería cirugía reconstructiva y várices que lo habían afectado desde la adolescencia.

“Antes de mi reemplazo de rodilla, mi pierna estaba tan hinchada e incómoda que mi cirujano ortopédico quería que primero se trataran las venas. He tenido estas venas problemáticas desde los 15 años, pero a medida que crecía se convirtieron en un problema cada vez mayor con hinchazón, picazón y calambres.”–Joshua
Para esta historia, hablamos con Josh y con su especialista en venas de CVR, la Dra. Zoe Deol, sobre el recorrido que le devolvió su fuerza y su paso. La Dra. Deol es la médica líder en venas en dos clínicas de CVR en el área de Detroit, ubicadas en Southgate, Michigan, y Southfield, Michigan.
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Para cuando Josh fue remitido con la Dra. Deol por su cirujano ortopédico, su pierna derecha, la que necesitaba cirugía de reemplazo de rodilla, también estaba afectada por síntomas de enfermedad venosa, incluyendo hinchazón visible, dolor y várices abultadas con apariencia de cuerdas.
“Su caso fue único. El cirujano ortopédico no quería arriesgarse a realizar un reemplazo de rodilla hasta que se trataran las venas enfermas, ya que las várices aumentan la probabilidad de coágulos sanguíneos durante la cirugía de reemplazo de rodilla. Josh tenía tanto dolor en la rodilla que apenas podía subirse y bajarse de la camilla. Todos estábamos llorando al verlo luchar para caminar con un bastón a tan corta edad.” –Dra. Zoe Deol
Las várices no son solo una molestia estética. Cuando las válvulas dentro de las venas fallan, la sangre fluye hacia atrás y se acumula en las piernas, lo que provoca hinchazón, dolor, pesadez, picazón y calambres. Si no se tratan, las várices pueden aumentar el riesgo de coágulos sanguíneos y hacer que la recuperación de procedimientos ortopédicos sea más peligrosa.
La Dra. Deol diseñó un plan de tratamiento personalizado para restaurar primero la circulación venosa adecuada y reducir la hinchazón e inflamación en las piernas de Josh, allanando el camino para su futuro reemplazo de rodilla.

El tratamiento de Josh consistió en una serie de procedimientos realizados en el consultorio, lo que le permitió regresar de inmediato al trabajo, sin faltar ni un solo día.
“Naturalmente, al principio estaba nervioso, pero el dolor no fue ni de cerca tan malo como pensé, y empecé a ver resultados de inmediato.” – Josh
Esos resultados fueron exactamente lo que la Dra. Deol esperaba.
“Una vez que se trataron las principales venas enfermas, la hinchazón disminuyó de forma dramática”, explica. “La mejora del flujo sanguíneo ayudó a que sus tejidos sanaran, redujo la presión en sus piernas y lo preparó para someterse de forma segura a la tan necesaria cirugía de rodilla.”
“Pensé que sería doloroso y que no valdría la pena. Ahora que ya pasé por ello, sé que no es tan malo en absoluto. La parte más difícil fue decidir empezar.” – Josh
Para marzo, Josh había completado sus procedimientos venosos. En abril, se sometió con éxito a un reemplazo total de rodilla derecha.
Cuando regresó a CVR para un seguimiento, el cambio fue asombroso.
“Literalmente entró dando pequeños saltos a mi consultorio, sonriendo”, dice la Dra. Deol. “Sin bastón, sin cojera, solo alivio absoluto. Ver esa transformación, y su sonrisa deslumbrante, es la razón por la que hacemos lo que hacemos.”
Para Josh, la diferencia cambió su vida.
“Ya no tengo hinchazón en las piernas”, dice. “Todavía uso medias de compresión para mantener todo bajo control, pero no es nada comparado con antes. Solía ver esta marca profunda en la pierna donde estaba el calcetín. Eso ya no existe.”
Los beneficios fueron mucho más allá de la apariencia o incluso del alivio del dolor; recuperaron su estilo de vida.
Cazador de toda la vida y amante del aire libre, Josh disfruta de la caza de aves acuáticas, las caminatas con su perro y el ciclismo de montaña. Antes del tratamiento, los calambres y la fatiga en las piernas lo obligaron a dejar estas actividades.
“Ya volví a subirme a mi bicicleta”, dice con orgullo. “No al nivel que quiero todavía, pero lo estoy haciendo. Después de años caminando con un bastón, eso se siente increíble.”
Está fortaleciendo sus músculos poco a poco y planea volver al ciclismo de máxima intensidad el próximo verano. “Ahora estoy caminando mucho para recuperar fuerza. Solo han pasado seis meses desde mi cirugía de rodilla, así que estoy siendo realista, pero sigo avanzando.”

Durante su proceso, Josh descubrió que la enfermedad venosa está muy presente en su familia: tanto sus dos abuelas como su madre tenían várices, y su hermana presenta arañas vasculares. Lo que podría parecer un simple detalle familiar es, en realidad, una revelación que podría cambiar la forma en que él y otras personas ven su propia salud venosa:
“Ojalá hubiera sabido antes lo importante que era”, admite. “Los médicos solían decirme: ‘Si no duele, no lo toques’. Lo creí durante demasiado tiempo. Ahora me doy cuenta de que podría haber evitado años de incomodidad si me hubiera ocupado de esto antes.”
La Dra. Deol añade que la herencia es uno de los factores predictivos más fuertes de la insuficiencia venosa crónica (IVC):
“Cuando los pacientes tienen antecedentes familiares, no deberían esperar a que los síntomas empeoren”, afirma. “Hoy en día, el tratamiento es seguro, mínimamente invasivo y se realiza completamente en el consultorio con anestesia local. Cuanto antes se trate, mejores serán los resultados.”
Josh tiene un mensaje directo, fruto de su experiencia, para cualquiera que dude en buscar atención:
“No lo dejen para después. Sean pacientes; es un proceso. Sigan las indicaciones y confíen en su médico. Verán resultados. Honestamente, la parte más difícil fue presentarme y salir de mi propia cabeza.” – Josh
También anima a otros, especialmente a los hombres, a ser honestos sobre sus síntomas:
“Durante mucho tiempo dije que estaba bien cuando no lo estaba. Cosa típica de hombres, ¿no? Pero si no le dices al médico lo que realmente está pasando, nadie puede ayudarte. Cuando empecé a ser honesto y a seguir todo al pie de la letra, todo cambió.” –Josh
Hoy, Josh camina erguido y sin dolor, agradecido tanto por su nueva rodilla como por sus venas más saludables.
“Todavía no puedo creer lo mucho mejor que se ven y se sienten mis piernas”, dice. “Las venas que antes sobresalían ya no están. La hinchazón desapareció. Volví a hacer las cosas que amo.” – Josh
La Dra. Deol no podría estar más orgullosa de su progreso:
“La historia de Josh demuestra lo profundamente conectada que está la salud venosa con la movilidad general y el proceso de sanación. Al tratar primero sus venas, le dimos a su cirugía de rodilla la mejor oportunidad de éxito, y le devolvimos su calidad de vida.”
Las várices son una condición médica, no solo una preocupación estética. Si presentas hinchazón en las piernas, dolor o venas visibles, especialmente antes de un procedimiento ortopédico, programa una evaluación con un especialista en venas certificado por Center for Vein Restoration.
¿Por qué?
Porque Center for Vein Restoration es el centro de venas dirigido por médicos más grande del país, que ofrece tratamientos avanzados y mínimamente invasivos que alivian los síntomas, restauran el confort y mejoran la calidad de vida.
Porque en Center for Vein Restoration, los pacientes se benefician del equipo más experimentado del país de especialistas en venas certificados por la junta, combinando excelencia clínica con tecnología de vanguardia para ofrecer resultados duraderos y una atención venosa excepcional.

1. ¿Cuáles son los síntomas más comunes de las várices?
Las várices suelen causar hinchazón, dolor, pesadez, sensación pulsátil, picazón y calambres en las piernas, especialmente después de largos períodos de pie o sentado. En casos más avanzados, las venas pueden verse grandes, torcidas y abultadas debajo de la piel.
2. ¿Las várices son solo un problema estético?
No. Aunque muchas personas buscan tratamiento por razones estéticas, las várices son una condición médica causada por una mala circulación y válvulas venosas defectuosas. Si no se tratan, pueden provocar más dolor, cambios en la piel, coágulos sanguíneos e incluso heridas que no cicatrizan.
3. ¿Las várices pueden afectar otros procedimientos médicos, como una cirugía de reemplazo articular?
Sí. Cuando hay várices, aumenta el riesgo de complicaciones como coágulos sanguíneos y mala circulación, lo que puede hacer que la recuperación de cirugías como el reemplazo de rodilla o cadera sea más difícil y riesgosa. Tratar la enfermedad venosa con anticipación puede crear un entorno más seguro para la recuperación.
4. ¿El tratamiento de las várices es doloroso o difícil de recuperar?
La mayoría de los tratamientos venosos modernos son mínimamente invasivos, se realizan en el consultorio y prácticamente no requieren tiempo de inactividad. Por lo general, los pacientes pueden regresar rápidamente a sus actividades normales, a menudo el mismo día, con solo molestias leves y temporales.